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PATOLOGÍAS

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Lesión condral o lesión osteocondral del cartílago.

La lesión del cartílago es un problema habitual en la rodilla. La lesión condral o lesión de cartílago es aquella que se produce en el cartílago articular, el tejido que recubre al hueso de nuestras articulaciones. Este tejido facilita el engranaje articular y protege la articulación del rozamiento excesivo.

La lesión osteocondral u osteocondritis es cuando se produce una alteración o afectación del cartílago y del hueso que está debajo del cartílago de una de las partes de la rodilla.

Hoy en día contamos con la malla de ácido hialurónico HYALOFAST para regeneración del cartílago.

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Lesión Meniscal

El tratamiento artroscópico de las lesiones meniscales es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes en Cirugía Ortopédica y Traumatología. Durante los años 50 y 60 se consideraba que los meniscos eran apéndices innecesarios que podían extirparse con facilidad. En las últimas dos décadas el reconocimiento de la importancia del menisco y el desarrollo de técnicas artroscópicas ha mejorado la conservación meniscal y la respuesta a la reparación. Dada la importancia que tiene el menisco para el presente y futuro de la rodilla (tanto para deportistas como para personas que no practiquen deporte) es extremadamente prioritario, ante una lesión de menisco, intentar conservarlo, valorando la SUTURA MENISCAL como primera alternativa de tratamiento.
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Reconstrucción de Ligamento Cruzado Anterior (LCA) y Posterior (LCP)

La reconstrucción del LCA se  indica cuando se rompe el LCA. Esta lesión ocurre con mayor frecuencia en deportes que involucran paradas repentinas, cambios de dirección y movimientos rotacionales, como son baloncesto, futbol, gimnasia y rugby.

En la reconstrucción del LCA, el ligamento desgarrado se extrae y se reemplaza con una parte del tendón del mismo paciente o de un donante fallecido. Esta cirugía se realiza, con la técnica de artroscopia, a través de pequeñas incisiones alrededor de la articulación de la rodilla.

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Reparación de ligamentos colaterales

Hay dos ligamentos colaterales, uno a cada lado de la rodilla, que limitan el movimiento de lado a lado de la rodilla. El ligamento colateral medial (LCM) y el ligamento colateral lateral (LCL). Junto con el ligamento cruzado posterior (LCP)  evitan el movimiento excesivo de la tibia en la parte posterior del fémur. Cuando se lesiona el lateral (borde exterior) de la cápsula, el LCM reduce la inestabilidad rotatoria antero lateral. En otras palabras, el LCM actúa como una restricción a la rotación. ALRI significa que hay demasiada rotación de la tibia en relación con el fémur.

Si una lesión hace que estos ligamentos se estiren demasiado, pueden romperse. El desgarro puede ocurrir en el medio del ligamento, o puede ocurrir donde el ligamento colateral se adhiere al hueso, en cualquier extremo. Si la fuerza de la lesión es lo suficientemente grande, también pueden romperse otros ligamentos. La combinación más común es un desgarro del LCM y un desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA). 

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Reparación del tendón del cuádriceps

La rotura del tendón del cuádriceps ocurre con mayor frecuencia en personas de mediana edad que participan en deportes que implican saltar y correr. El desgarro del cuádriceps se produce por una caída, un golpe directo en la pierna y cuando aterriza torpemente sobre la pierna después de un salto. Otras causas incluyen tendinitis (inflamación del tendón del cuádriceps), enfermedades como artritis reumatoide, diabetes mellitus, infecciones e insuficiencia renal crónica que debilita el tendón del cuádriceps. El uso de medicamentos como esteroides y algunos antibióticos también pueden debilitar el tendón del cuádriceps.

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Reparación del tendón rotuliano

El tendón rotuliano, que conecta el polo distal de la rótula con la tuberosidad anterior de la tibia, es muy fuerte pudiendo soportar hasta 8 veces el peso corporal. La ruptura del tendón rotuliano ocurre por lo general en personas menores de 40 años y es por lo general de causa traumática al existir una contracción excéntrica explosiva del musculo cuádriceps. Es causa de limitación funcional significativa al generar un fuerte dolor y limitar la extensión activa de la pierna. Un factor predisponente es la tendinosis crónica que debilita el tendón y lo hace propenso a romperse. El tratamiento conservador con fisioterapia, modificación de actividad y la aplicación de factores de crecimiento por lo general da buen resultado. La ruptura del tendón rotuliano requiere por lo general de cirugía.
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Reconstrucción de la esquina posterolateral

Las articulaciones se mantienen unidas mediante ligamentos y, a veces, músculos y tendones. Cuando están bien apretados, guían la articulación y permiten un pequeño movimiento que no está planeado de antemano. Sin embargo, cuando están dañados, se permite demasiado movimiento en las direcciones incorrectas y esto se llama inestabilidad.
Los ligamentos lesionados que pueden causar inestabilidad posterolateral son bastantes. Primero, los ligamentos internos de la rodilla (LCA y LCP) controlan los movimientos de pivote de la rodilla. Cuando están sueltos, esto puede causar demasiada fuerza en esta parte de la rodilla (esquina posterior-lateral). Además, el LCL, los ligamentos tibiofibulares y el tendón poplíteo también pueden dañarse y permitir demasiado movimiento.

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Reconstrucción del ligamento anterolateral

La mayoría de los estudios biomecánicos han informado que el ligamento anterolateral (LAL) proporciona estabilidad en la rotación interna de la tibia y mejora la estabilidad rotacional con la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) asociada. Una evaluación más detallada ha demostrado que esta restricción se produce en ángulos de flexión superiores a 35 grados. En ángulos menores que eso, el LCA, y no el LAL, evita la rotación interna de la tibia. Dado el papel que el LAL parece desempeñar en la estabilidad rotatoria de la rodilla en los estudios biomecánicos, los estudios de resultados han sido de apoyo, pero no concluyentes, de que algunos pacientes requieren reconstrucción quirúrgica de la LAL

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Reconstrucción del ligamento patelofemoral medial

El ligamento patelofemoral medial une la rótula (rótula) a la parte interna de la rodilla. Ayuda a estabilizar la rótula a medida que la rodilla se mueve, evitando que se mueva o se disloque hacia afuera.
Cuando se luxa la rótula, el ligamento patelofemoral medial se lesiona con mayor frecuencia. Además, los pacientes que tienen una afección subyacente de la rodilla, como laxitud de los ligamentos de los músculos débiles de las piernas, tienen un mayor riesgo de dislocar la rótula. Las personas que practican deportes o participan en actividades que implican pivotar también tienen un mayor riesgo.